10 razones por las que no puedo vivir en una película de Hallmark

Nada mejor para mí en estos días que sentarme en las noches, tranquila, copita en mano, a ver las películas de Navidad de Hallmark. Lo sé. Son muy rositas, pero me entretienen porque más allá de transportarme lejos de la realidad del día a día, en algunos momentos me doy permiso a imaginar esas vidas de fantasía. Sin embargo, a pesar de mis intentos no se me da. Les cuento por qué no puedo vivir en una película de Hallmark:

  1. Qué bueno que no cae nieve. Esa habilidad de caminar en tacos sin caerse no la tengo desarrollada. No sé cómo esas mujeres caminan hasta en la nieve con tacos sin resbalar.  Yo suelo caerme en superficies planas y hasta descalsa. Es más, hasta me caigo parada sin estar en movimiento.
  2. El pelo. O sea, yo me paso el blower (ahora el cepillo milagroso que vino a salvar mi pelo en la cuarentena) y en el primer cambio de temperatura el pelo comienza a encresparse y no hay keratina que lo evite. Estas chicas a las que prácticamente veo todas las noches a través del televisor, siempre tienen los cabellos exactos ya sea montadas en una canoa en medio de un lago en verano que debajo de la nieve en un inofensivo paseo en trineo.
  3. Los trineos. Me encantaría llegar en trineo a recoger un café pero ni siquiera Uber llega a Gurabo. Imaginen un trineo.
  4. Sobre la ropa. Siempre están exactas aún en pijamas. Ahí fue donde más lejos he llegado en mis intentos.  En estos últimos días me he vestido y arreglado como si fuera a recibir visita. Me miro al espejo y me digo “hoy estamos bella y nos vamos a comer el mundo”. Y con esa energía me voy a mi oficina que queda a 11 pasos de mi cuarto y comienzo el día feliz. Pero según pasa el día comienzo a desmanterlarme inconscientemente. Primero me quito las pulseras, las sortijas y collares. En la cuarta llamada telefónica ya solo me queda una pantalla. No ha llegado el mediodía y ya ando en chancletas. Esto sin contar que en momentos de calor me amarro el pelo con lo que encuentre. Y si me da demasiado calor ni les cuento. Termino con el atuendo de lavar ventanas. A veces en la primera reunión virtual me doy cuenta que solo tengo un ojo maquillado.
  5. Estar en pijamas. ¡Qué lindas se ven en pijamas! Especialmente las de Navidad. Lo he intentado. Pero el calor…¡el calor!
  6. Todos saben hornear. Ahí puedo dar la lucha con casi todo.
  7. Las galletas. No voy a comentar sobre las galletas.
  8. Las decoraciones Navideñas. Esas familias de Hallmark ponen decoración hasta en las cocinas. Donde quiera que apunte la cámara hay una guirnalda iluminada. Aquí me puse creativa y me han preguntado: ¿vas a dejar ese adorno en la cocina? ¿Eso va ahí? ¿Cuando vas a terminar de decorar?
  9. Los lugares para visitar y vivir el espíritu de la Navidad. Bueno, el sábado fuimos a ver el puente iluminado de Humacao. Para la vuelta del pendejo está cool pasar por allí con la familia.
  10. El galán. Próximo tema.

Al final lo que vale es que en el intento me entretengo. Me olvido por un rato de toda esta locura que nos ha tocado vivir. Por ahora es mejor seguir viendo la vida #DesdeMiEscoba.

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