Camino a la felicidad: Parte 1.
¿Recuerdan mi último escrito cuando mencioné que me había propuesto ser feliz y alejar todo aquello que no traiga felicidad a mi vida o a la de mi familia? Pues la vida es jodoncita y me la pone difícil pero no me voy a dejar. Por eso uno de mis próximos pasos es comenzar a sacar de mi vida a los amargados por elección. Hago un alto para aclarar que hay personas que no pueden manejar las diferentes circunstancias que viven, y, en algunos casos, necesitan ayuda profesional para superar sus problemas. Coincido con lo que escucho de algunos expertos en que, como país, tenemos una difícil situación de salud mental. Con esa gente nos corresponde ser empáticos y no juzgarlos porque las enfermedades mentales son un asunto serio. Pero de ese asunto no voy a hablar porque es serio y no soy especialista en esa área. A esa gente no me refiero en este escrito. Que quede claro.
Hoy me mueve a hablar de los amargados por elección. De aquellos que hicieron de la amargura su plan de vida e intentan desesperadamente amargarnos a los demás. De esos que la vida nos asignó para medir nuestra paciencia y hacernos “interesante” el camino a la felicidad.
“Se vale que usted ande molesto con la vida. Que ande amargado. Eso es su asunto. Lo que no se vale es que intente convencer a los demás para que se amarguen con usted. Es su amargura. Sea un amargado con dignidad y deje a los demás vivir en paz y felices”. (Este fue mi estatus en Facebook hace un año y hoy me lo recuerda como una broma del destino, pues acabo de recordar que todavía no me desprendo de la cantidad de amargados que me asignó la vida. Seguiré trabajando en ello).
Seguro conocen a unos cuantos así
¿Les pasa que conocen personas que siempre tienen un problema para cada solución? Así, al revés. Siempre están con la queja, la insatisfacción, la crítica, el lamento. No hay forma de entrarles. Si le das ánimo buscan la forma de auto desanimarse. Es como si se alimentaran de amargura. Para mi desgracia la vida me ha asignado a unos cuantos y cuando vienen con sus lamentos hasta los dejo que hablen solos. Este camino hacia la felicidad no está fácil. Ya no me preocupo por estar con la cantaleta de que cojan las cosas con calmas o que la vida es un ratito para andar amargados por todo. Ahora simplemente hago como que los escucho pero en realidad estoy pensando si ya estará disponible en YouTube el capítulo de Betty en New York del día anterior. Soy muy buena en eso. Hasta muevo la cabeza y los ojos como si me importara. Esto porque hasta hoy, pensaba que necesitaban a alguien que escuchara lo amargado que decidieron ser y, por hacerles el favor, aguantaba. Pero se acabó. Me harté. Ya no tengo tiempo para esa gente. Me tengo que recordar que opté por ser feliz y, para lograrlo, tengo que empezar a salir de este club de los lamentos de mi vida de donde me hicieron miembro sin mi permiso.
No adopte a un amargado. No se deje
Me propuse hacer una campaña imaginaria para no dar paso a los amargados por elección que me rodean. #NoAdopteAUnAmargado #NoSeDeje. Con esos lemas los invito a sacar de su vida:
- A los que eligieron estar frustrados con la vida.
- A los que no quieren intentar ser feliz porque nacieron para joderle la vida a los demás y están claros en su propósito.
- A los que ven lo negativo en todo.
- A los que cuando les cuentas algo que te pasó, buscan en su archivo de tragedias para dejarte saber que la vida de ellos es peor.
- A los que llevan y traen y se entretienen sembrando odio.
Y no me refiero a que no escuchemos o ayudemos a los que ven en nosotros un apoyo para desahogarse. No hay nada que llene más el espíritu que saber que con nuestras palabras o acciones ayudamos a alguien a ponerle corazón a la vida. Pero tenemos que aprender a reconocer a los que solo buscan que le validemos que son la grandes víctimas del destino. Oremos para que se encuentren entre ellos y creen su club y no le importunen la vida a nadie más. No nos corresponde, ni por hacerles el favor, aguantar tanto odio contra la vida. No somos responsables de cómo decidan vivir sus vidas.

Déjelos ir
Seguro conoce a unos cuántos amargados por elección. ¿Qué le aportan a su vida? Piense. Exacto. Pues entonces no hay razón para cargar con eso. La vida, para el que quiera ser parte de esta campaña imaginaria, ¡ES UN RATITO! Y solo nosotros podemos elegir con quienes queremos compartir este ratito. Así que aprenda a identificar a estos amargados por elección y, al próximo que se le cruce, invítelo a ser un amargado con dignidad y déjelo que siga su camino. #NoAdopteAUnAmargado #NoSeDeje