Cuando invaden mi espacio personal

Stop¿Les ha pasado que hay personas que casi se le trepan encima para conversar con ustedes? ¿Esos que piensas que te pueden tragar si se pegan un poco más?

Pues a mí no me gusta tener gente tan cerca. Y no tiene nada que ver con mi educación. Desde que tengo uso de razón soy así. No puedo con esos que para hablarme tienen que pegarse demasiado. No puedo concentrarme en una conversación en la que tengo a alguien hablando casi sobre mi nariz o respirando en mis ojos. En esos momentos comienzo a dar pasos hacia atrás y hacia los lados tratando de que la otra persona entienda que está muy pegada. ¿Pero por qué se tienen que pegar tanto? ¿No saben que existe un espacio personal que hay que respetar? Hasta en las filas trato de provocar un espacio para que no se me peguen tanto.

Pero no solo comienzo a moverme, estoy segura de que mi rostro envía un mensaje de incomodidad. Se me abren los orificios de la nariz, me muerdo los labios, me brego con el pelo, viro los ojos. En fin. Hago casi un gesto de exorcismo para ver si la persona se da cuenta de que estoy incómoda. En casos extremos termino la conversación con cualquier excusa. Es que sencillamente no puedo.

¿Y qué me dicen de los que necesitan estar tocándote cuando hablan? Te tocan los hombros, las manos, te empujan sutilmente, te dan golpecitos…¡Coño! ¡Qué difícil se les hace comunicarse sin tanto toqueteo!

De otro lado están los que hablan bajito como si te estuvieran contando un secreto de estado. Dios. Esos me obligan a acercarme más de lo que prefiero para poner una oreja sobre sus bocas para tratar de entender.

En fin. Así soy. No me gusta que se me peguen tanto. Tampoco pasa nada grave si me siento atrapada en esos tipos de conversaciones. Las manejo.  Por lo demás, soy bastante normal.

 

Leave a comment