Morcillas con champán

Definitivamente las morcillas son parte de la dieta navideña en Puerto Rico. No hay fiesta de familia en la que no repartan morcillas en Navidad. En mi familia, Tío Héctor es el encargado de las morcillas. No hay Noche Buena en la que tío no llegue con par de libras de morcillas y ponga al primero que encuentre a freír. Afortunadamente yo no soy esa primera persona que tío encuentra, por lo que no me ha tocado freír hasta ahora.

Pero hablando de morcillas, hace unos días compartía con unos amigos y, en medio de la conversación, uno de ellos nos dijo que teníamos que probar las morcillas con champán. Así como lo lee. De inmediato, el resto cuestionamos la combinación, pues como que una cosa no pegaba con la otra. Hasta ese momento pensaba que las morcillas eran como para una cervecita fría y,  el champán o la cava, que es la que prefiero, pues con un queso de cabra con miel u otros quesos. La cosa es que esa invitación a que nos diéramos la oportunidad de probarlo, nos llevó a Xiomara (mi compañera de trabajo) y a mí, a hacer la prueba. Porque nos distinguimos por ser curiosas.  Así que ni tontas ni perezosas,  inmediatamente encargamos  las morcillas con nuestro amigo quien,  dicho sea de paso, las buscó en Cayey y me las entregó en Caguas. Eso vale.

El lunes llegaron las tan esperadas morcillas y el martes a primera hora estaba llamando a Xiomara: “Tengo tus morcillas”, ¿En dónde te veo para dártelas?  Entonces coordinamos un punto de encuentro para entregárselas. Hasta emocionadas estábamos porque íbamos a probar las tan esperadas morcillas…y con champán. (En mi caso con cava).

Pronto sabré cómo le fue a Xiomara. Pero esa tarde en casa y, con cava en la nevera, no perdimos tiempo y a freír morcillas se ha dicho. Atrás quedó la comemierdería de la cava con queso de cabra y miel ja.  Por ahora voy a describir mi experiencia con las mismas palabras de Tony Santiago (el amigo a quien le debemos tan excelente recomendación): “Un espectáculo”. (Confieso que ese fue el gancho. Escuchar que probar semejante combinación era un espectáculo, fue lo que hizo que dijéramos, “queremos probar eso”). Tienen que darse la oportunidad de probar esta combinación. Es como un viaje en escoba sobre Guavate en plena Navidad con una copita en mano. En mi caso, como ya indiqué, prefiero la cava. Así que desde el lunes estamos come que come morcillas y bebe que bebe cava. Eso porque estamos claros de que la vida es un ratito y,  ¿para qué dejar las morcillas que te puedes comer hoy para mañana?

Pero eso es parte de lo espectacular de esta experiencia. Porque para disfrutarlo mejor, ¡Las hice en el air fryer en 15 minutos! O sea, nada de freírlas en un mar de aceite ni regueros, ni tanta cosa para fregar. Asustada de que explotaran en el air fryer, estuve los 15 minutos frente al aparato pegá como una boba por si sonaba algo raro. Pero se cocinaron bien y tostaditas y, ya confiada, las pongo los 15 minutos y mientras se hacen, me tomo una copita de cava,  sigo cocinando y hablo con el que me escuche y si no, pues hablo sola porque me entretengo de lo más bien.

Hay una mejor parte en este cuento: ¡A mi hijo no le gustan las morcillas y obvio que no toma cava! Así que el chorro de morcillas que compramos nos va a rendir por buen rato. Eso de buen rato es hasta que llegue mi familia de visita.

Pero lo mejor, lo maravilloso de todo este asunto de las morcillas con cava, es que nos ha dado otro tema de conversación en la familia. Así que a media tarde ya nos estamos comunicando para saber quién llega primero y saca las morcillas a descongelar (Ya sé que algunos dicen que se fríen congeladas pero a mí me funcionan un poco descongeladas. Usted las hace como le salgan. No coja lucha ahora con las morcillas). Estos tres días las morcillas con la cava han sido la nota de las tardes. Nos hemos reído mucho, particularmente porque paso hambre todo el día para que no me de tanto cargo de conciencia comerme las benditas morcillas con las copitas de cava. Pero es Navidad, la vida es un ratito y hay que disfrutar y agradecer todo lo que llega.

Amigo que me lee, si te gustan las morcillas y la cava o el champán,  no pierdas la oportunidad de probar esta combinación. Es un espectáculo que no te debes perder esta Navidad. Buen provecho y ¡Salud! Gracias Tony.

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