Hoy fui al supermercado por unos encargos y la música navideña, los adornos y hasta el acomodo de los artículos para confeccionar recetas típicas de la época, indicaban, sin duda alguna, que llegó la Navidad. Al menos en Gurabo. Inmediatamente recordé que el jueves mi familia estará en mi casa y que me faltaba comprar algunas cosas para lo que mi mamá, sin encomendarse a nadie, me encargó. (Sí, porque a mi me encargan lo más complicado o lo más caro como castigo a no ofrecerme a cocinar el arroz o una de esas ensaladas que llevan veinte cosas. Ahí tengo el pavo en la nevera porque “como tu nevera siempre está vacía, puedes guardar el pavo”). Ya montada en el carro, en una canción de navidad que escuchaba, mencionaron que algo bueno del Día de Navidad es que no hay que cocinar porque sobra mucha comida en Noche Buena. Rápido pensé que, por alguna razón, en cuanta fiesta celebramos en esta isla, siempre sobra comida.
¿Cuántas ensaladas y postres de esos que sobran y se quedan en la nevera par de días tendrá su familia este jueves? Piensen por un momento en la última actividad familiar o de amigos que estuvieron en la que terminaron cargando comida para su casa. Ya sea porque usted es de los que dice “si me dan me llevo”, o de los que le ponen el plato envuelto en papel de aluminio en la mano y, sin remedio, se lo tiene que llevar. Pues yo, depende del menú, admito que he estado en los dos lados.
Pero ese no es el punto. Resulta que en estos días he estado involucrada en varios proyectos de ayuda, particularmente a envejecientes y he visto de todo. Tanta gente mayor pasando necesidad. Algunas retiradas luego de una vida de servicio al país que, además de estar experimentando una soledad terrible, comen una sola vez al día. Una sola vez al día por elección, porque el dinero no les da y muchos aún pagan casas y el carrito en que se mueven para ir a las citas. Entonces cuando escuché esa realidad de que sobra tanta comida en Noche Buena, recordé que también sobra el Día de Acción de Gracias, el Día de Navidad y muchos de esos días en que celebramos cualquier cosa. Y que sobre y tengamos para el otro día está bien. Pero que sobre para terminar en la basura porque lleva días en la nevera, sabiendo que hay tanta gente cerca que todos esos días festivos sigue comiendo una sola vez al día…pues no era.
Es bueno que esos días de fiestas tan bonitos como los que estamos próximos a celebrar incluyamos como acto de bondad a esos que conocemos y les llevemos comida. Pero sería mejor que aprendamos a ser prudentes y no caer en excesos. Los que de alguna forma hacemos trabajo voluntario, los que alguna vez han experimentado el hambre o la necesidad, los que saben lo que es no tener nada en la nevera para alimentar a su familia, conocen muy bien lo que se siente botar comida. No se siente bien. Nada bien.
Yo, por lo pronto, voy a repasar el menú con mi familia. Que tengamos para comer, para disfrutar, pero con la convicción de que no se perderá comida. De paso agradeceré que tengo comida y una familia para compartirla.